En junio, en Castrillo de Murcia, hombres disfrazados de diablo saltan sobre los bebés nacidos el año anterior para limpiarlos del pecado original.
El Colacho en España: un salto de fe y tradición
En la comunidad de Castilla y León, el pequeño pueblo de Castrillo de Murcia acoge una de las tradiciones más peculiares de Europa: El Colacho, conocido a menudo como Baby Jumping Festival o fiesta del salto de bebés.
Este ritual centenario, muy arraigado en la cultura local y en creencias religiosas, consiste en que hombres vestidos de «diablos» saltan sobre hileras de bebés tendidos en colchones por las calles. Más que un espectáculo, El Colacho es un acto profundo que se considera capaz de limpiar a los bebés del pecado original y de protegerlos de los espíritus malignos y de las enfermedades. Cada año atrae a miles de curiosos y participantes.
Antecedentes históricos de El Colacho
Los orígenes de El Colacho se remontan a comienzos del siglo XVII, y hay documentos que acreditan su celebración continuada desde 1620 o 1621, como mínimo. Esta tradición está ligada a la festividad católica del Corpus Christi, una fiesta móvil que suele caer en junio.
Su origen exacto sigue envuelto en cierto misterio, aunque se entiende en general como una mezcla de antiguos ritos paganos de purificación y simbolismo católico, con el fin de alejar las fuerzas malignas. El personaje central, «El Colacho», representa al diablo, y su salto simboliza el triunfo del bien sobre el mal, que expulsa el pecado y la desgracia de los recién nacidos.
Actividades y celebraciones habituales
El acto principal de El Colacho, el salto de los bebés, culmina una semana de festejos organizada por la Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva. Las celebraciones empiezan con una procesión solemne hasta la iglesia parroquial, donde El Colacho y el «atabalero» (tamborilero) tienen un papel destacado. A lo largo de la semana, los «diablos», con trajes rojos y amarillos llamativos y máscaras grotescas, recorren las calles, persiguen jugando a los vecinos y dan latigazos a quienes se burlan de ellos. Esa interacción juguetona crea expectación ante el acto principal.
El domingo siguiente al Corpus Christi, el pueblo se convierte en escenario del ritual. Padres de Castrillo de Murcia y de los alrededores llevan a sus bebés, por lo general los nacidos en los doce meses anteriores, y los tienden sobre colchones colocados a lo largo de las calles. Mientras el público observa con una mezcla de asombro e inquietud, El Colacho toma carrerilla y salta limpiamente sobre los bebés, en un acto simbólico de purificación y protección.
Costumbres tradicionales y significado cultural
Además del salto, El Colacho tiene muchas costumbres tradicionales. El traje del «Colacho», con sus colores llamativos y su máscara, es una representación visual muy potente de la figura del diablo. La música que lo acompaña, con tambores y castañuelas a menudo, añade un ambiente festivo y algo inquietante. Tras el salto, que «limpia» a los bebés, a menudo se les cubre de pétalos de flores, símbolo de bendición y de un nuevo comienzo.
Pese a sus profundas raíces culturales y su importancia local, El Colacho ha sido objeto de críticas, sobre todo por parte de la Iglesia católica. La Iglesia sostiene que el bautismo es el único sacramento que limpia el pecado original y ha animado a sacerdotes y feligreses a distanciarse de la práctica. Sin embargo, la tradición sigue viva, muy apreciada por la comunidad como parte fundamental de su patrimonio y como expresión de su identidad y su fe colectivas. Muestra la fuerza que conservan las costumbres locales aunque se aparten de la doctrina religiosa general.
Qué esperar como visitante
Para quien visita El Colacho, la experiencia es difícil de olvidar. Durante la semana, la fiesta tiene ambiente de feria callejera, con música, comida local y espectáculos. Castrillo de Murcia, un pueblo pequeño, se llena de gente y atrae la atención internacional. Aunque el acto principal es el salto de los bebés, los visitantes también pueden disfrutar de las procesiones, de la diversión con los «diablos» y del buen ambiente general.
Conviene llegar temprano para encontrar un buen sitio desde el que ver el acto principal. El pueblo está cerca de Burgos, una ciudad histórica con más atractivos para el viajero. Hay alojamiento en Burgos o en localidades cercanas, porque Castrillo de Murcia tiene pocas opciones. La fiesta es una ocasión única para ver una tradición viva de la historia y la cultura de España.
Conclusión
El Colacho es un fenómeno cultural profundo que reúne siglos de tradición, creencias y espíritu comunitario en Castrillo de Murcia. Ver al «diablo» saltar sobre los bebés es una imagen poderosa que simboliza la protección y la renovación. Aunque a los forasteros pueda parecerles insólita, para la comunidad local es un acto anual muy querido que refuerza su patrimonio y une a la gente.
Es un buen ejemplo de la diversidad cultural de Europa, con un rasgo muy propio, y quienes buscan una experiencia extraordinaria pueden presenciar este salto de fe. Para más información sobre la región, se puede consultar el portal oficial de turismo de Castilla y León (se abre en una pestaña nueva).
Días festivos alrededor del festival
Días festivos y festivos bancarios (Spain) desde 3 días antes hasta 3 días después de las fechas previstas ().
Comercios, bancos y transporte suelen mantener su horario habitual.
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